El telón ha quedado suspendido a mitad de camino: volver a la obra, abrir sus millones de ojos, desajustar los fragmentos; mas, a esta altura, Aleisa Ribalta ha bordado en el verso los gestos de las calles y las diminutas sonrisas del azar. Talud no es solo la magnífica ejecución de la obra de todos los días, sino también la voluntad de sostener al tiempo en el preciso momento en que el verso nace. Y todos hemos de verlo crecer.

De voz sosegada, mirada fija y cálida: así nos recibe Talud cuando sus historias encuentran lugar en cada uno de nosotros. Todo encaja, como si cada fragmento fuera mío y tuyo y nuestro en la conjugación de una intimidad universal. La poeta ha trazado los círculos donde converge la humanidad, la de la isla, la de todas las islas, la de toda la tierra. Y ser palabra, viento, hoja, otoño: y siempre ser más, y siempre encontrarnos en la dirección ancestral que nos ha tejido Aleisa en la dramaturgia de sus fragmentos. Antes que el telón caiga, y la tarde sea ida, no se marchen, en la piedra blanca nos esperan las utopías que nos faltan.

 

Sakura

Al cerezo del patio
le queda casi nada
cuerpo-tronco magro
nido que nadie habita
ni urraca ni ardilla
En verano disputada
propiedad forestal
hoy desalojo climático
Todos se han ido
El cerezo perdura
¡Ah!  pero el globo
llegado ayer sin más
de no se sabe dónde
prendido sus flancos
diciéndonos que al viento
flotar le torna digno
le da al pobre cerezo
un aire juvenil
travieso
necesario
en medio de la nieve

 

Nocturno

Rosario de guirnaldas, la ciudad,
en las aciagas noches finge
despertar de su letargo.
Vuelve a sacudirse fiel
al estallido de su hora. Y como

recordar querrá a los piratas
un ojo: aquí nada ha cambiado,
sobre cada disparo nos renace
aunque la farsa perpetuada
dure solo un instante. Sea

la comedia suficiente
para que el corsario,
corra en estampida
a cualquier madriguera, máscara
en vano, y ya ebria quédele el alma
con vino de sus mujeres. Mañana

despertaremos menos
inocentes, nos habrán poseído,
y volverá, como a cada novena
hora de la noche,
el recuerdo, azotando,
otra vez, la conciencia.

 


Aleisa Ribalta (La Habana, 1971). Estudió Ingeniería en Telecomunicaciones, especializándose en Programación de Aplicaciones y Sistemas en IBM y es Máster en Relaciones Internacionales por la Universidad Autónoma de Barcelona. Escribe desde siempre poesía y piensa que los lenguajes de programación son otro modo de entender la comunicación y la literatura como forma vital de expresión. Talud es su primer libro de poesía. Está en preparación su segundo libro Tablero.