Dicen los versos de un joven poeta mexicano: «¿cómo habitar una región y no probar su pan?». Esta línea ha sido definitiva en mi modo de descubrir los lugares que conozco, que habito, que descubro. No hay sitio que visite y no busque desaforadamente un mercado callejero o una panadería antigua. Es ahí, me dijo una vez este amigo, donde está el pan primigenio, donde se sabe que un lugar es sólo ese lugar, donde se prueba asimismo a toda la región.

Fue una vez deambulando por las calles de Coimbra, con aquel verso decisivo, el calor sofocante, los estudiantes ebrios y el sabor del bolo do caco (que en realidad es originario de la isla de Madeira), cuando comprendí que habitar un lugar y probar su pan también significaba paladear su idioma. Y como leer poesía es uno de los actos más placenteros de hacer, me dediqué a leer a todo cuanto poeta portugués tuviera en frente.

Así llegué a la poesía de Sandra Santos (1994). Había leído algunos poemas, traducciones e incluso entrevistas antes de mi llegada a Portugal, y tener en las manos su primer libro, éter (2018), publicado en Brasil, en la editorial Jaguatirica, y en México, en Ediciones Eternos Malabares, fue una prueba más de la riqueza que posee la lengua portuguesa. Sandra está creando una voz propia, fuerte y suave al mismo tiempo; su labor como correctora y traductora le ha permitido ensayar su propio trabajo, ya sea en festivales de poesía en Puerto Rico o Canarias. En versión de Pedro Sánchez Sanz, algunos poemas de éter.

si yo fuese un puñal
dejaría caer
la hoja
todos los días
en la hierba mojada
hasta que regresara
hecha flor.

se eu fosse um punhal
deixaria cair
a lâmina
todos os dias
na erva molhada
até ela regressar
em flor.

 

la furia de la alegría
sobre tres notas musicales
la rapidez con que me inclino a tu llegada;
anhelo penetrar en la isla
su forma marina su fuego manso
tal vez yo sea continuación
de un preludio lunar;
de las sombras quedaría el susto
la destreza que todo alcanza sin detenerse
el cuerpo de las plantas acuáticas
que se desvanecen en el poema
o esta mano que las libraría
para la gestación de la vida eterna.

a fúria da alegria
sobre três notas musicais
a rapidez com que me debruço à tua chegada;
anseio penetrar a ilha
a sua forma marinha o seu fogo manso
talvez seja eu continuação
dum prelúdio lunar;
das sombras ficasse o susto
a destreza que tudo alcança sem deter
o corpo das plantas aquáticas
que se esvaem no poema
ou esta mão que as desembaraçasse
para a gestação da vida eterna.

 

aquel que amo
se despidió de mí
y desde entonces no me veo igual
todo me parece superficie y espanto,
en el amor como en la muerte
hay algo que se mueve y se pierde
pero es sólo un cuerpo que se aleja
una memoria ganará su lugar
hasta que yo sea ceniza y nada
hasta que el amor resista contra el tiempo
hasta que yo sea una historia repetida por el último hombre.

aquele que amo
despediu-se de mim
e desde então já não me vejo igual
tudo me parece superfície e assombração,
no amor como na morte
há algo que se move e perde
mas é apenas um corpo que se afasta
uma memória ganhará lugar
até que eu seja cinza e nada
até que o amor resista contra o tempo
até que eu seja uma história ecoada pelo último homem.

 

mi mirada persigue la luz
en el horizonte viaja
hacia ti
es de noche
ahí en América
es de día
aquí en Europa
nuestra mirada gira y fija
el sol que no tiene muerte
que sólo nace
aquí
amor.

o meu olhar persegue a luz
no horizonte viaja
até ti
faz noite
aí na América
faz dia
aqui na Europa
o nosso olhar gira e fixa
o sol que não tem morte
que só nasce
aqui
amor.

 

cuando el viento se infiltre en las heridas
cuando sea difícil calmar el fuego
cuando el dolor truene
alguien ha de recordar que
el amor siempre costó más que la muerte
alguien repetitivo
buscando las palabras los elementos
la verdad
urdiendo brasas de bocas
heridas humeantes.

quando o vento infiltrar nas feridas
quando ficar difícil sossegar o fogo
quando a dor trovejar
há-de alguém recordar que
o amor sempre custou mais que a morte
alguém repetitivo
achando as palavras os elementos
a verdade
urdindo brasas de bocas
feridas fumegantes.


Sandra Santos (Portugal, 1994). Profesora, poeta, traductora y correctora. Licenciada en Lenguas y Relaciones Internacionales (Universidad de Oporto), tiene el máster en Estudios Editoriales (Universidad de Aveiro). Es profesora de portugués (lengua extranjera) y traductora y correctora del español e inglés al portugués. Participa en diversos proyectos culturales, artísticos y literarios. Sus poemas y traducciones están publicados en Portugal, España, América Latina y Estados Unidos. Su primer libro, éter, que salió en 2018, está publicado en Brasil, en la editorial Jaguatirica, y en México, en la editorial Ediciones Eternos Malabares.