Piedad Bonnet dice que es novelista por empeño y poeta por vocación. Nacida en Amalfi (Colombia) es licenciada en Filosofía y letras por la Universidad de los Andes. Sus obras tanto de poesía como de narrativa y teatro están muy arraigadas a su experiencia vital y cargadas de la visión de un país de presente complicado, violento en el que las desigualdades son lo cotidiano.

Piedad sufrió un bloqueo literario tras el suicidio de su hijo. Fruto de esta experiencia escribió la novela Lo que no tiene nombre (Alfaguara, 2013).

En 2016 la poeta retomó su escritura de poesía y se enfrentó a sus versos escritos en el pasado para publicar Poesía reunida y ha sido ganadora del premio Generación del 27 por Los habitados.

SONIA RICO: –Piedad, he leído que tus influjos en la poesía vienen de Machado y Vallejo ¿lo sigues sintiendo así?
PIEDAD BONNETT: –No, Sonia. El tiempo y la lectura hacen que el universo de influencias sea totalmente cambiante. No me influyen ni uno ni dos autores sino muchos y en permanente movimiento.

S.R.: –¿Recuerdas cómo y cuando llegó ese primer poema escrito por ti?
P.B.: –No podría recordar cuál fue mi primer poema. Escribí algunos en la adolescencia, y uno de ellos, el único que puedo recordar, trabajaba el viejo tópico del viaje como huida. Yo tenía 14 años y estudiaba en un internado. Ya en la Universidad, muy politizada, escribí sobre la masacre de las bananeras, y ahí creo que entendí que disfrutaba mucho escribiendo poesía.

S.R.: –Eres una gran lectora, una amante de los libros, de las que subrayan ¿lo que quieres releer, lo que no quieres que se te pase, lo consultas más tarde…?
P.B.: –Hoy en día subrayo sólo lo que me ilumina, me emociona, me estremece o mueve mis propias ideas. En otro tiempo, como académica que fui, subrayaba conceptos fundamentales que ayudaban a mi comprensión de los temas estudiados.

S.R.: –Has dicho que tu «[…] poesía nace del dolor, la insatisfacción, el escepticismo […]» ¿produce dolor escribir o cura?
P.B.: –Las dos cosas, pero sólo cuando se habla de penas o duelos. Hay otros poemas que te estimulan, te alegran, te apasionan.

S.R.: –Defines la poesía como «tu territorio de libertad». ¿Te nace escribir por un impulso o algo que se va fraguando?
P.B.: –Si no hay un impulso fuerte no puede haber creación. Pero después de la iluminación primera, viene la obsesión y la decantación de la idea, la meditación en la forma, la reflexión literaria.

S.R.: –¿Es la poesía un lugar al que siempre puedes volver?
P.B.: –Sí, y espero que esa pasión por ella nunca me abandone.

S.R.:–¿Cómo fue el proceso de reencontrarte con tus poemas ya escritos para el volumen Poesía completa? ¿Te reconociste?
P.B.: –Me revisité en cada etapa de mi vida, y me reconocí a veces y a veces me desconocí.

S.R.: –Piedad, has dicho que «la poesía es premonitoria, es intuición» ¿se podría decir que es algo casi místico para ti?
P.B.: –En cierta forma sí. Yo diría que es una posibilidad de trascendencia.

S.R.: –¿Observas una brecha importante entre los poetas de tu generación y los actuales?
P.B.: –No, verdaderamente. Por fortuna estamos en un tiempo donde priman las voces individuales y no los movimientos poéticos, y en ese sentido no existe una brecha absoluta.

S.R.: –¿Crees que las redes sociales son una plataforma o un impedimento para que se conozca la poesía de calidad?
P.B.: –Creo que se prestan mucho para divulgar y compartir la poesía.

S.R.: –¿En qué estás trabajando ahora?
P.B.:Lentamente regreso a la poesía.

S.R.: –¿Nos regalas un verso?
P.B.: –Dos:
No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.


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