Con las fiestas decembrinas disminuye la actividad en Animal Sospechoso, ya que el cuerpo está más para copas, abrazos y jolgorio que para recitales y aplausos. Sin embargo siempre algún poeta logra llamar nuestra atención por algo que consigue sacar de la norma para hacerla ver mejor, o, como mínimo, desde una perspectiva que le vuelve a dar un sentido pleno. 

En este caso se trata del «Villancico de la falta de fe» de Luis Rosales (Granada, 1910-Madrid, 1992), que hace posible que algo tan religioso como la Navidad pueda leerse desde una supuesta ausencia de fe, que no es otra cosa que sacar las vestiduras rituales a un villancico para cifrar en él la esperanza y la caída de la condición humana. 

En fin, que antes de que se nos vaya 2019, quiero agradecer al público y a los lectores sospechosos por hacer posible una red y un espacio en el que la poesía es el argumento de reunión y celebración.  El viernes 10 de enero, a las 19.00, celebraremos el primer recital de 2020, con Mónica Caldeiro y su reciente título, Avispero, presentado por el poeta y editor Aníbal Cristobo. 

Os deseamos felices fiestas y el augurio de una celebración de alegría y cariño para la llegada del 2020.

Villancico de la falta de fe
(Luis Rosales)

La estrella es tan clara que
no todo el mundo la ve.

En el cielo hay una estrella
nueva y lentísima, es
la estrella de Dios que guía
hacia el portal de Belén.

Los Magos, como son magos,
vieron la estrella nacer;
los hombres, como son hombres,
la miran y no la ven.

Baltasar tiene la carne
morena como el almez;
es viejo, tan viejo
que ha muerto más de una vez,

y Melchor es tan creyente,
tan iluminado, que
siempre que sus ojos miran
se ven sus ojos arder.

Pasan ciudades, ciudades
con calentura en la sien,
donde la estrella, que es niña,
se apaga para no ver.

Pasan desiertos, desiertos
como los hombres también,
y bosques que acaso nunca
volverán a florecer.

Pasan años y los hombres
siguen padeciendo sed,
la estrella sigue en el cielo,
sólo muy pocos la ven.

(De Retablo de Navidad, 1940.)