La semana pasada, lejos de Blacks Fridays y lluvias navideñas, dos poetas nuestras han sido homenajeadas en Barcelona el martes 26 de octubre. Una única fecha para dos eventos, demasiada alegría y actividad para un mismo cuerpo.

Primero, la poeta Neni Salvini (1924) recibió un homenaje en Casa Amèrica Catalunya organizado por esta institución y por Animal Sospechoso, en un recital multimedia con la participación de las poetas María Lorente, Neus Aguado, Vivian Lemes y Júlia Bel, y la artistas plástica Carla Tabora y Juan Pablo Roa, el editor de Animal Sospechoso. Para una mayor información sobre el homenaje a esta poeta brasilera publicada por Animal Sospechoso en 2018, bajo el título de Eran sólo para lo oculto de la ausencia, entra en este enlace.

Pero el otro tema de festejo y de bombos y platillos, es la entrega del X Premio José Luis Giménez-Frontín a Rosa Lentini Chao, de quien publicamos, en 2015 su Poesía reunida (2014-1994). Y, como estamos de doble celebración, hemos le pedido un poema inédito para celebrar con nuestros lectores esta última fecha.

Por este motivo, antes de transcribir el poema en cuestión, queremos hacernos eco de las palabras del poeta José María Micó durante el acto de entrega del premio, a propósito de la poesía de nuestra autora: «la suya es una poesía que nace madura y a la que le casa muy bien la cita de Goethe: “como el astro, sin precipitación y sin descanso” y que “pertenece a ese grupo de autores que no escribe ni reescribe sino que revela”».

He aquí este hermoso poema inédito de Rosa Lentini: «El ángel de la guarda»:

 

El ángel de la guarda
(poética)

Me asomo al agua contenida del lago
llamo a las mujeres por su espejo
con ellas voy hasta el no lugar del poema
y tomando la palabra que es y no es
arriesgo sus rostros y el mío
por el no lugar común que guarda la memoria
mientras la estela de su huella
borro para la vida
a cambio
de una palabra que no encarna
y que al ser desgajada del sentimiento
borra

Hace mil estrenos yo era una esponja
cientos de tallos eclosionando al unísono
el calor rojo de la cera caliente
no la cera   no su movilidad
cambiante de forma
sino un corto efluvio de calor
en el momento de ser sellado
y luego   y luego
desde ese opúsculo
ocupas una plaza vacía
Ese es el encuentro
el del vacío con su nada
la forma de mirar el mundo
y de decirlo ocupa toda el alma

Piensa en el escarnio que cambia los rostros
y te coloca en el centro del foco
en el único rostro que te sujeta
como una goma de ancla al tallo de la rosa
piensa en la rosa antes de florecer
en su memoria antes de brotar
¿qué la devuelve al tiempo del paraíso
o del frío?
¿su opción conforma el poema?
¿la de la goma de ancla que aprovecha la ilusión
del ascenso, su impulso?
¿la del foco que revive y se multiplica
como espejos de feria?
¿la de la piedad y el don de tu ser más encendido
alzando la mirada de un lagarto
para no perderse el paso
de las naves espaciales?

Lo sé, no es
tan impactante la voz para que conmueva
un campo de amapolas
porque la vista persigue los brotes rojos
como claridad
pero es más de lo que ofreces
y soy responsable de mi vida
Estuve antes que tú o que gente como tú
viniera al mundo
y seguiré aquí después, en ese don
de mi necesidad   en el hambre de mi oferta
y aunque nada ni nadie pueda ser cosechado
y aunque regresará
con mi voz a la tierra el poema no sea el mundo real
o de la arena la pisada
sembraré
seré la semilla y la recolección
las alas dejarán de ser algodón de azúcar
algodón de azúcar
y el ángel del consuelo regresará
con mi voz a la tierra


La Poesía reunida de ROSA LENTINI, poeta nacida en Barcelona en 1957, es un ejemplo tangible de la conciencia que un autor puede llegar a desarrollar de su oficio, mediante un trabajo lúcido de reescritura, tanto del propio texto como de los textos leídos. Muestra de ello es su dedicación a la traducción de poesía, de la que ha dado muestras excelentes, entre las que cabe destacar sus traducciones de Pierre Reverdy, Eugeh Dorcescu, Joan Perucho, Rosa Leveroni, y publicaciones como Siete poetas norteamericanas actuales (con Susan Schreibman, 1991 y 1992), El ladrón de Talan, de Pierre Reverdy (1997), Poesía reunida, de Djuna Sarnes (en colaboración con Osías Stutman, 2004) y, en colaboración con Ricardo Cano Gaviria, Satán dice, de Sharon Olds (2001) y Últimos días, de Giuseppe Ungaretti
(2015).