El tránsito del fuego

17,00

La paradoja es parte fundamental del mundo recreado en El tránsito de fuego: el universo está comenzando, todo está presente, pero nada existe, al menos no de la forma como lo conocemos. Se trata de un mundo sin forma, confuso, donde un toro pálido tiene cara terrenal, las islas navegan, una abeja habla, las ciudades susurran, el cereal crece, los espíritus masculinos y femeninos cantan, juegan, hacen preguntas. Ion, el héroe de la épica (quien comparte nombre con el famoso rapsoda de Platón), arriba a ese mundo nacido de la palabra que él mismo pronuncia. Este héroe es el poeta creador y, gracias a él, los elementos comienzan a ser inteligibles. Sin embargo, el poeta representado por este Ion euniciano será siempre apátrida en la Tierra y su poesía y acto de creación pasarán desapercibidos. No le quedará más que abrazar a Dédalo, su sombra, su soledad, y velar a las puertas de la Tierra, extranjero, mientras observa y piensa a la humanidad con su “activo silencio”, quizás para volverla a escribir, a crear.

Tania Pleitez Vela

Categoría:

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Sé el primero en valorar “El tránsito del fuego”

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *