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Catherine Pozzi, poeta francesa considerada en la actualidad de culto, ha llegado a tener ese reconocimiento con tan sólo seis poemas publicados ¿quieres saber por qué?

Era una mujer inteligente e intensa. La dualidad dominó toda su vida. Como para muchas personas inteligentes, la realidad no es sólo escoger entre blanco y negro y ella se debatió entre Dios y el amor carnal con esfuerzo y gran entrega psicológica, al ser ambos extremos polos de un continuo, entre los que se desplazó a lo largo de su vida.

La marcó el estar enamorada de un amor imposible, el poeta Paul Valéry, quien al tenerla sentada en su regazo le dijo: «Agnés, ahora ya sólo tengo un objetivo, hacerte feliz».

Catherine luchó durante los ocho años que duró su intensa relación con el afamado poeta y se debatió entre la intelectualidad inmensa de su amor y la potencia del deseo entre ambos. Otra vez esa dualidad que hizo su vida tan interesante.

Nacida en París en 1882, de madre francesa y padre italiano, se formó en un ambiente burgués con acceso a la cultura y sumó entre sus amigos a Rilke –con quien intercambió una profunda correspondencia–, a André Gide y a Valéry. De esa cercanía nace también la inseguridad, ya que al mismo tiempo que fue aceptada por estos intelectuales que la consideraron casi a su mismo nivel, fue relegada al lugar de musa como les pasaba a muchas mujeres en aquellos años. Podemos poner el ejemplo de Gala Dalí o el de las Sinsombrero (Maruja Mallo y Margarita Manso, entre otras). A estas mujeres se las dejaba estar cerca pero no ocupar el mismo lugar que ellos habían alcanzado.

Ella luchó también por esa ambigüedad, por la ambivalencia de estar cerca como inspiradora y consejera, y al mismo tiempo con el alma creadora que muestran sus poemas. Son sólo seis estos poemas que ella dejó escritos y que se publicaron, sólo seis los que ella dio por válidos. Yo me pregunto por qué solamente seis poemas a lo largo de toda una vida. La respuesta puede ser que su yo literario se dejaba arrastrar, quizás, por esa inseguridad que la relación con esos amigos intelectuales le había trasmitido.

Su novela autobiográfica, Agnés, a la que cité hace unas líneas, es una muestra también de la originalidad creadora de Catherine, Karin para sus amigos. Este relato de una mujer nerviosa, impaciente, deseosa de encontrar el amor, es una obra de culto de la narrativa francesa.

En el texto Agnés, publicado en 1927, Catherine nos cuenta una historia de amor y desamor, con Dios y con el amado poeta. Es el relato de una mujer brillante que lucha por encontrar ese amor que ha sido su objetivo desde antes de nacer y que ella ha intuido desde siempre.

A través de Agnés, la autora nos deja reflexiones como esta:

«Una solo llega a lo más alto venciéndose a sí misma».

Quizás esta frase contenga la esencia de la dualidad, de la lucha que habitaba en su interior.

Catherine escribió en su diario: «Escribo para no morir de soledad».

En cuanto a sus seis poemas, el primero de ellos, «Vale», fue escrito en 1926 durante un viaje de noche en un tren en el trayecto de Vence a París. Nos cuenta Misael Ruiz Albarracín en su prólogo al libro (El Doble exilio, poemas y correspondencia con Paul Valéry, Animal Sospechoso Editor, 2018), que lo hizo bajo la influencia de la morfina y tras un intento de separación de Paul Valéry.

 

El doble exilio. Poemas y correspondencia con Paul ValeryConoce aquí el libro de Catherine Pozzi

 

El poeta era un hombre casado, un hombre de familia, en quien ella encontró al ser que ansiaba. Su relación intensa e intelectual fue el amor más importante de su vida y lo vivió con la angustia de saber que era un amor inalcanzable.

En este libro se ha hecho un esmerado trabajo de selección de cartas entre Catherine y Paul, aunque la poeta dejó escrito en su testamento que se destruyera la correspondencia para tranquilidad de Paul, con quien en el momento de su fallecimiento, ya no tenía relación.

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[De Catherine a Paul octubre 1920]

«Amor mío enciérrame en ti ¿Qué puede impedirnos encontrar y alcanzar los árboles, la piedra, el oro que existen para nosotros? No te abandonaré jamás.»

[De Paul a Catherine noviembre 1920]

«Te reencuentro y me reencuentro, con la ansiedad de lo que eres, otra inquietud, el miedo a no alcanzarte, y ese amor que hay que tener valor de llamar una enfermedad del espíritu.»

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En una carta de Valéry a Catherine en julio de 1922 le dice: «tus palabras amables resultan más crueles que las ásperas».

Una de las cartas me sorprendió especialmente porque demuestra la osadía que tuvo Catherine de enviarle una misiva a la mujer de Valéry donde la felicitaba por una condecoración que había recibido su marido.

Y Jeannie Valéry le responde el 20 de agosto de 1923:

«Dice –y me siento muy halagada– que desearía conocerme. Responde al deseo que yo misma tengo desde hace mucho tiempo de conocerla a usted.»

Desconozco si ambas mujeres llegaron a conocerse, pero sí sé de la desesperación de Catherine por llegar a tener al poeta para ella. Jean Paulhan, editor del texto Agnés, calificó la pasión entre Catherine y Valery como «violenta, cegadora y perturbadora», y de esta naturaleza bien pudo surgir ese arrebato por conocer a su «rival».

Finalmente, esta pasión se transformó en decepción ya que Pozzi criticó de Valéry sus deseos de celebridad, su cinismo y el que no abandonara a su familia por ella.

Según Lawrence Joseph la última redacción del texto Agnés coincide con la fase final de la relación entre ambos y fue un intento de ella por «librarse del dominio intelectual de Valéry».

La obra se publicó bajo el pseudónimo C. K. lo cual suscitó mucha curiosidad. Se llegó a especular y decir que había sido escrito por Paul Valéry pero que este habría tenido ayuda de una mujer para haberla concluido. En 1927 un periódico parisino asocia el nombre de la obra Agnés con Catherine y asegura que Paul Valéry ha colaborado en su creación y esto hace que la autora se sienta totalmente indignada a lo que dejó escrito en su diario el 9 de mayo de 1927:

 «Cualquier obra que yo publique siempre será él, ya que se piensa que trabajamos juntos y no se suele atribuir a la influencia de la luna, en general el brillo del sol. Agnés soy yo, completamente yo; y la amo como me amo a mi misma


Sonia Rico Trujillo Psicóloga y grafóloga de formación. En Junio de 2017, el Grupo Bojador publicó su primer libro Mejor no te cuento, un «libro con seis historias sobre seis tabúes». Colabora con la revista digital Culturamas con artículos sobre literatura. En su blog (http://sonia-rico.com/acerca-de-mi/) explora diferentes aspectos de la literatura con el objetivo de estimular «a las personas que llevan dentro el anhelo de escribir pero que nunca se han atrevido a empezar».