Percy B. Shelley: las vísceras del poeta

Percy B. Shelley: las vísceras del poeta

Prometeo, ya encadenado, es condenado a que un águila se coma su hígado. Cada día, y debido  a una inmortalidad casi maldita, el hígado se regenera; y el águila vuelve a picar, pero el hígado crece siempre, otra vez como nuevo. LA FUERZA Al remoto confín hemos venido...