Iniciamos 2019 con tres poemas de Octavio Uña Juárez, un autor zamorano del que no teníamos noticia y del que Jaime Piñol nos enseñó uno de sus poemas, [De amarillo me mira este mantel y de amarillo] si no nos traiciona la memoria.

Con el tiempo, este poema nos llevó, después de un laberinto de anécdotas y complicidades con J. Piñol, a Usura es la memoria, libro publicado por Vox (de Madrid) en 1981. De este libro –del que al final de este escrito compartiremos dos poemas, [De amarillo me mira este mantel y de amarillo] y [Allí donde la cítara acudiera por tus tímpanos]– el entusiasmo nos llevó a su libro Castilla, plaza mayor de soledades que conseguimos de segunda mano y del que Jaime Piñol nos encargó un segundo ejemplar.

Se sabe que un poema lleva a otro, y éste a otro y así sucesivamente hasta que esa veta nos lleva a querer leerlo todo de ese autor que termina por obnubilarnos momentáneamente. Es el caso nuestro con el poeta Octavio Uña Juárez, aunque nos detuvimos justo antes de hacernos con algún ejemplar de Iluminaria Poesía reunida (1976-2017), porque nos detuvimos para buscar al distribuidor de esa editorial…

Sin ir demasiado al detalle, queremos contar que esta complicidad entre Animal Sospechoso y Jaime Piñol, cliente y amigo, al fin, terminó con un hermoso regalo que él mismo nos trajo a la librería: Cantos de El Escorial, del que aquí seleccionamos «Ascensiones», el último de los cantos

 

De amarillo me mira este mantel y de amarillo
el cuero del sillón también me aleja.
Esa antigua pared no es lo que dice: que es mortero,
en porciones de lágrima y de piedra, que es adobe
de lutos sobre paja.
Sube también amargo por abril el vino y hoy me deja
dolor la rosa respirada
(Adúltero es el tiempo a la encendida cara de la dicha)
Ya tan sólo de blanco sigue el pan y se me acerca
como carne de aurora.

 

[De Usura es la memoria]

Allí donde la cítara acudiera por tus tímpanos,
allí donde tu hombro roza el día,
allí donde la luz se concretara en rosa
carne que camina,
allí en tu verde paraíso viven
espacios al hogar de la hermosura.
No es el agua ni el fuego, no es el aire:
es nueva creación, más voz que mayo
nueva mano de un dios de cada instante.

 

[De Usura es la memoria]

 


Ascensiones

I

Digo también el romeral y avivo
llamas moradas del cantueso triste.
Viene la jara a las nupciales sedas: nombro
Cruz Verde o San Benito al mundo,
visto en color la gloria.

II

Esta suave caléndula, tan cerca, cuando pasas,
del corazón, pone su canto: Abantos lee
lentamente las cosas y somete
la piedra monacal a cruz y raya o isla
sobre el verde impoluta.

III

Del monte en la ladera,
seguid la ruta de la luz y su. ambrosía.
Gustad los oros de la tarde y dioses.
Que dicha la canción, ya no es la noche.

IV

Un sol henchido de mirarte se hunde
y piedras como ajorcas al cuello de los montes.
Muévese Malagón y rapta el pino lunas.
Una cumbre de cobre, humanos o divinos,
ya vivido.

V

Este mirlo al frescor,
esta oropéndola huidiza dicen,
guardan la dicha de una fuente plata.
Mujer de mayo joven, mírate: en tu pecho
nidal y vuelo del amor, un ave.

VI

Mírate en los reflejos del Batán y anúnciate
quiebra la historia su rigor. Un sueño muda
pena en las cosas. Silba, di tu nombre y ecos
larguísimos al son: si ánima o el mismo
don Felipe segundo. Mírate: tú eres
ya tu pasado.

VII

La alfombra que pusieron a tu pie subía
flores al Cerbunal. Angélica paz
lenta ate mira.
Sé luz jaral, sangre resina,
bebe, muda la faz y acaso cantes
amor o mar sin tiempo

VIII
Coliseo Carlos III

Aquí, en el hemiciclo verdemar, Carlos tercero advierte.
Risa sin voz, hurtada la ocasión o lance fiero.
Cae el telón. Rubíes por los ojos.
Farsa verdad y aplaude
tercamente Crispín.
Lope y Soler atraen
brillo hacia el corazón.
(Digan, hagan, agiten, representen, mueran: tercer acto)
Siguen tramoyastrampas, norias vivas.
Eco y amén y quiebro en el monóculo.
Sueña, Pedromartín.

IX
Noche en Floridablanca

Farol o girasol
de noches, ¿quién lo sabe?
Un dios o ánade
de amor fija los ojos
suave, tan lentamente.
Se acercan lunas y los besos viven.
(Advierte el caminante este clamor y mira
misterio en la costumbre).
Farol, Floridablanca
y noches de Escorial:
la más amada piel,
la dicha en la memoria.

X
Gozos de la fachada del mediodía

Yo tuve un día un amor,
al ojo dicha y milagro:
de vivo viento su giro
y estrella en cuatro costados.
De plata y verde nogal
tuvo mi viaje su barco.
Un sueño sube a las torres:
sangra el sol y se va el mundo
de perfil, ángel y blanco.
Yo tuve un día un amor,
al ojo dicha y milagro.
Memoria: gozo de ser
un tiempo antiguo, cercano.
¡Tiene el Jardín de los Frailes
siempre diecisiete años!
De plata y verde nogal
tuvo mi viaje su barco.
Cuatro deseos, un grito
de aromas sobre la luz:
en mar de abril, Escorial,
cautivo y enamorado.
Yo tuve un día un amor,
al ojo dicha y milagro.

[De Cantos de El Escorial]

Octavio Uña Juárez (Brime de Sog, Zamora) Poeta, profesor y catedrático y ensayista. Cuenta con cinco licenciaturas y un doctorado en Ciencias Políticas y Sociología. Ha desarrollado una actividad investigadora en los campos de la sociología del conocimiento y de la comunicación, la sociología de la cultura, la literatura y el arte y la teoría sociológica. De sus poemarios podemos mencionar Escritura en el agua (1970), Edades de la tierra (1977), Cantos de El Escorial (1987), Estaciones de abril (2006, 2008 y 2010), Puerta de salvación (2003, 2010 y 2011), Cierta es la tarde (2011)
Iluminaria. Poesía reunida 1976-2017 (2017).